Recordados comerciantes del mercado “Ignacio López Rayón”

POR: HÉCTOR MANUEL CÉSPEDES RODRÍGUEZ

No he vuelto a probar otros sopitos con picadillo como los que hacía Doña Lupe Murillo, quien tenía su cenaduría en el área de comidas del mercado “Ignacio López Rayón”, eran tan sabrosos que al momento de escribir este trabajo periodístico se me hace agua la boca tan sólo al recordarlos. Le ayudaba a despachar su hijo Guillermo, quien actualmente se dedica a la elaboración de comales, aún cuando se dice que heredó su buen sazón para preparar los alimentos.

En esa misma área del mercado podíamos encontrar, pero ya en la madrugada, a Doña Sarita con su famoso menudo, que probamos una y varias veces, ya que ahí llegábamos luego que salíamos de los bailes que eran tan comunes en nuestra época de juventud, de aquellos tiempos en que los jóvenes podíamos caminar por las calles de nuestra ciudad a la hora que fuera. Debo reconocer que no me perdía un solo baile, ya fueran Los Bukis, Los Fredys, Los Yonics, o Los Caminantes; en fin, son recuerdos que nomás nos hacen suspirar.

Son muchos los comerciantes del mercado “Ignacio López Rayón” que se nos han adelantado ya al viaje final, entre ellos también recuerdo a Don Toño Moreno y su esposa, quienes de su puesto de Chokomiles pudieron sostener muy bien a sus hijos, que son ampliamente conocidos en nuestra ciudad como gente de bien, con lo cual rinden honor a su memoria.

En otra de las naves de ese mercado tuvieron su dulcería Don Manuel Silva y su esposa Rosa Martínez, que en más de una ocasión eran auxiliados en las ventas por sus hijos Manuel, La Ticho y Carmela Silva Martínez, quienes al paso de los años también se hicieron comerciantes. Cabe señalar que Don Manuel y su esposa tenían de la habilidad de preparar ellos mismos muchos de los dulces que expendían en su negocio, entre otras cosas la deliciosa cajeta, que a mi me gustaba ir a comprarle, para comerla con obleas.

Conozco muy bien ese mercado y a muchos de sus comerciantes, como a la descendencia de Don Raúl Huitrón Rosas, que ya no sólo se dedican a la venta de calzado, sino también a la venta de ropa. Vaya para ellos un afectuoso saludo, lo mismo para los descendientes de Don Albino Arceo, entre los que recuerdo a sus nietas Felipa y Sofía Alvarado Arceo.

Ya en otra ocasión seguiré recordando a algunos de esos comerciantes que ya descansan en paz, porque hay mucho que contar de ellos, como es el caso de Chema el de los tamales, Don Roberto Galván Mendoza y otros más. Hasta la próxima, si Dios nos da licencia.

Artículos Relacionados

Top